
Incluso en esta burbuja de humo y miserias… encontramos siempre una calle iluminada, por la que andar, mientras dejamos que los rayos del Sol, nos acaricien suavemente la cara. Como el amante furtivo que nos regala todo el amor que el mundo alberga, en una mirada limpia y desenfadada justo cuando el Sol despunta y la Luna calla.
Incluso en esta burbuja de humo y miserias... encontramos siempre una calle iluminada, por la que crecen entre sus celdas, puros nacimientos de vida, alimentándose de la nada. Con su fragilidad como emblema y sus ganas de luchar como espada.
Incluso en esta burbuja de humo y miserias… encontramos siempre una calle iluminada, por la que escuchamos, un “hola, ¿cómo estas?” y “un encantado. Vuelva usted mañana”.
Incluso en esta burbuja de humo y miserias… encontramos siempre una calle iluminada, por la que vemos unos ojos avergonzados, que juguetean con los nuestros en un instante reduciendo el resto a nada.
Incluso en esta burbuja de humo y miserias… andamos, crecemos, escuchamos y vemos.
1 comentario:
Incluso en esta burbuja donde ya no se cree en nada encontramos una ilusion, una pluma, una palabra que nos invita a soñar, a alimentarnos. Incluso en esta cosa se encuentra la soledad, un campo verde y unos niños que juegan y no saben que el jugar se va perdiendo con los años.
Parece imposible pero se puede VIVIR. Cuestión de fijarse en esas cosas pequeñas. O no?
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