Todo parece eterno aquí dentro, sólo se mueven algunos pensamientos ligados a sentimientos, confusos y somnolientos. Hace tanto que no se marchan, los llevo tan dentro, que casi ya no los siento.
¿Cuál era ese recuero que evocaba aquel sentimiento?, ¿o aquél sentimiento que traía de la mano ese recuerdo?
Abstraído en mi pensamiento, me extrajo de mi ensueño el “tic tac” acompasado de mi corazón golpeando el pecho.
Soy una roca vencida bajo la lluvia.
La luna coronando el cielo.
Una hoja amarilla y marchita,
empujada por el viento.
En esta negrura infinita, es como si no estuviera en mi cuerpo. Da igual tener los ojos cerrados o abiertos. Sólo están conmigo mis pensamientos, recuerdos y sentimientos.
¿A qué puede parecerse este vacío? Parecido a la legión de sombras del Poniente, que se lanzan depredadoras, engullendo calles, almas, ríos y a todo ser viviente. O, se me ocurre sin sentir un escalofrío, que tal vez… esté bajo el manto negro de la muerte, que desde su morada lejana y fría, ha venido a recordarme todo lo que es realmente urgente.
Aquí dentro, con mis pensamientos, recuerdos, sentimientos y tal vez la muerte, desvío mi camino para imaginar, ese mundo que se esparce decadente a golpe de miseria, rencor, dudas y buenas gentes. ¿Será de día o de noche en ese mundo cada vez más doliente?
Soy una roca que aguanta,
desesperada la corriente.
La luna cautiva de los ojos,
de los que no se quieren.
Una sonrisa a destiempo,
cuando ya todo está en silencio.
Parece que ya los tengo, recuerdos recordados, sentimientos sentidos, pensamientos pensados… y sigo en este vacío ahora

ya violado por el sonido de unos pasos y cuatro marcas de luz que muestran la salida a mi desvarío. Recordándome que tengo los ojos abiertos y que sigo en el mundo donde vivo.
Se de quien eres, luz zalamera. Se de donde sales y a que has venido.
Eres de la inspiración y la creación enviada. Sales del fondo de mi alma. Vienes a coger mis recuerdos, pensamientos y sentimientos, a mezclarlos son sorna, alegría y rabia, para plasmarlo tal vez en algún soneto discreto, que en un momento concreto pueda hacer germinar otra alma.
Me levanto de mi encierro y giro la llave con la que encierro al mundo al entrar en mi morada. La primera vuelta de la llave abre la esperanza, la segunda es el sentimiento de culpa, la tercera es de melancolía por los sentimientos y pensamientos tenidos, la cuarta es la del corazón y ya por último queda el pestillo, el cual uso para tomar aire y soltar un suspiro.
1 comentarios:
Me encanta como haces q un momento cotidiano, que pasa la mayor parte del tiempo desapercibido, se vuelva único, mágico.
Despertar los sentidos a la vida es de las cosas más dificiles que implica vivir y tú simplemente, mi querido Eidan, estás vivo.
Publicar un comentario en la entrada