martes 28 de agosto de 2007

... de esos días...

Vengo de esos días entre el invierno y el verano,
en la que la luz se vuelve opaca
el calor empieza a ser difícilmente recordado
y el viento amigo nos regala aire fresco,
desplazando el que aquí empieza a estar estancado.

Vengo de esos días entre el invierno y el verano,
en el que doblamos y envolvemos los recuerdos
en paños de seda con hilos de oro adornados.
Ese sentimiento del que nunca te separarás,
cunado las caras y olores queden borrados.

De donde las promesas creen tornarse en realidades,
resbalandose de unas manos angelicales.
Destrozándose en mil añicos
Contra el liso, frío y duro suelo de las verdades.

Tengo dos sombras en la mano derecha,
Saltan, se ríen, juegan y se besan.
Tengo dos luces en mi mano izquierda,
que tintineando por primera vez observan
lo que habita alrededor de ellas.

Vengo de esos días entre el invierno y el verano,
donde mis paseos volverán a ser largos y acogedores,
acompañado por las primeras hojas que amarillean,
la brisa que se sentirá mucho más fría
y la suave caricia de un sol mucho más amable.


De esos días en los que la Luna se perfila como digna sucesora
de un Sol cansado que se retira a descansar a la cara oculta de la Tierra.