martes, 19 de junio de 2007

SIGAMOS EN LAS NUBES

Por nuestra antigua fe en la hipotenusa,
por nuestra condición de perdularios,
por el mal pago que nos da la musa,
seamos libertarios.
Por no querer bajar nunca del guindo,
por nuestro trato con las musarañas,
porque he perdido pero no me rindo,
viva Manuel Azaña.
Porque acerté eligiendo el desatino,
porque algún día la tendremos seca,
porque sobra merced, si falta el vino,
viva el lomo en manteca.
por seguirle pidiendo olmo a las peras,
porque la estrella del fracaso irradie,
porque aunque tengo arreglo, no hay manera,
felices los Don Nadie.
Contra la chusma de chalé adosado,
contra la turbamulta rociera,
vivamos silenciosos y apartados
de las hormigoneras.
Contra el pequeño y cruel dios estresado
comido de alopecia y dioptrías,
contra el primate cibernetizado,
Machado y los tranvías.
Contra tanta poesía mercenaria,
contra tanta experiencia de tendero,
contra esta ubicua nómina sectaria,
¡ maricón el primero !
Contra las taifas de la diferencia,
no menos embusteras y arribistas,
contra sus resentidas obediencias,
la bohemia anarquista.
Contra los dogmas de la progresía,
reconvertida en cuota y B.M.W.,
contra sus insaciables señorías,
sigamos en las nubes.
Escrito por Juan Miguel
Gonzalez

sábado, 2 de junio de 2007

¿Para que buscar?

Me sumerjo en la inmensidad, sin nada más que oxigeno en mis pulmones. Busco sin parar una esquina en el mar, mientras me ronda en la cabeza “no importa sino lo encuentro, mañana aparecerá.

Empiezo a no soportar esa idea, conformarme con el mañana, porque el mañana nunca llega. Dicen: “La esperanza te da fuerzas para seguir”… ¿y si fuera verdad lo que escuche aquella noche?, ¿y si la esperanza no fuera más que la ilusión a la que se agarran los débiles porque saben que no ganaran?, sustentados en columnas de humo, sin querer reconocer que se encuentran solo a unos segundos de la caída que les hará despertar.

La noche ha vuelto a bajar, sutil y tranquila, arropándome en una decadencia nunca antes descrita, pero si conocida y sentida.

Se que tras esta sombra colosal llegará la mañana, y con ella un viejo sol, que iluminará mi cara susurrándome que ya puedo volver a buscar. Con energía y una sonrisa, porque desde que se fue el malestar ya no me cuesta levantar, me incorporaré, afilaré mis sentidos, llenaré mis pulmones con nuevo oxígeno y me sumergiré, engañaré e ignoraré para poder seguir buscando hasta el nuevo anochecer lo que no encontraré. ¿Por qué? Porque se como es mi vida y donde acaba el ensueño para empezar la realidad.

Así un día tras otro, amanece… se oscurece… y vuelve a amanecer.

La esperanza es la ilusión a la que se aferran los cobardes que saben que no ganarán.

¿Y si abandono la esperanza? Mañana será como ayer y hoy como mañana, exactamente igual que sino la abandonara. Entonces… ¿para que buscar?