La verdad en la noche,
mentirosa y cobarde.
Presenta sinuosa,
-más pronto que tarde-
grimosas voces silenciosas,
que nacen en mi vientre
y mueren en mi desgarre.
Hijo de los tres Rayos,
Un ser entre seres mundanos.
Un guerrero desterrado.
Un ojo oscuro sin lágrimas enturbiado
Aquí está…
famélica y tardía,
esta primavera
que apenas ya
dura un día.
¿Quién eres?
¿A que has venido?
¿Vienes con prisa?,
¿o es para quedarte?
Hijo de los tres Rayos,
Un vivo muriente.
Un enjambre abandonado.
Un niño de ilusiones robado.
Este maldito sentimiento mío.
que me hace arrodillarme.
El amor no es para cobardes.
No tengo miedo a enamorarme.
Es sólo pánico a que nunca pase,
esta necesidad de abrazarte.
lunes 30 de julio de 2007
sábado 28 de julio de 2007
Incluso aqui

Incluso en esta burbuja de humo y miserias… encontramos siempre una calle iluminada, por la que andar, mientras dejamos que los rayos del Sol, nos acaricien suavemente la cara. Como el amante furtivo que nos regala todo el amor que el mundo alberga, en una mirada limpia y desenfadada justo cuando el Sol despunta y la Luna calla.
Incluso en esta burbuja de humo y miserias... encontramos siempre una calle iluminada, por la que crecen entre sus celdas, puros nacimientos de vida, alimentándose de la nada. Con su fragilidad como emblema y sus ganas de luchar como espada.
Incluso en esta burbuja de humo y miserias… encontramos siempre una calle iluminada, por la que escuchamos, un “hola, ¿cómo estas?” y “un encantado. Vuelva usted mañana”.
Incluso en esta burbuja de humo y miserias… encontramos siempre una calle iluminada, por la que vemos unos ojos avergonzados, que juguetean con los nuestros en un instante reduciendo el resto a nada.
Incluso en esta burbuja de humo y miserias… andamos, crecemos, escuchamos y vemos.
viernes 27 de julio de 2007
En el Valle de la Soledad
Aquí en el valle de la soledad, el tiempo se escurre entre las hojas de los árboles. Los pájaros lo sobre vuelan sin hacer más ruido que el chocar de sus alas en el aire. El río que baja bravo de las montañas, aquí parece una balsa de aceite estanca. El viento solo acierta a mover algunos pelos de mi cabeza enmarañada. El Sol no recuerda que por aquí también ha de moverse de este a oeste. La Luna sólo muestra su cara oculta y las estrellas emigraron como cometas hacia otros cielos. El camino que lo atraviesa de norte a sur, siempre lleno de barro se pierde sinuoso entre las rocas.
Todo parece dar vueltas sin más. Las hojas caen de sus ramas, en una desafortunada danza que presagia la llegada de un nuevo año lleno de nada. Las hierbas amarillentas, moribundas, se mueven al ritmo que les marca un viento denso y perezoso. El día y la noche se han fundido tanto que no si hay luz o no.
Con mis sueños convertidos en ideas, no se hacia donde andar. Me encamino al sur, ¿o es en el norte donde muere la soledad?
Quizás sea mejor esperar… esperar a otra de esas sombras que pasan por mi lado sin decir nada, sólo hablando y hablando. Esperar a otra de esas sombras perfumadas que pasan asustadas por este valle, viendo donde están pero sin querer mirar. Sólo para ver a donde van y simplemente empezar a buscar por otro lado
Mientras tanto, sin saber ni como, ni cuando… palabras atraviesan el aire viniendo a parar a mí regazo. Juguetean con mis ojos, se entrelazan en mis manos, haciéndome el tiempo más cálido y sintiéndome acompañado.
¡Vaya!, ahora todo es aún más raro, ni este valle me resulta tan solitario, ni me siento tan desorientado.
Son sólo palabras, le digo a mi oído cansado, pero por ahora me bastan para buscar la salida de este mi valle sagrado.
Todo parece dar vueltas sin más. Las hojas caen de sus ramas, en una desafortunada danza que presagia la llegada de un nuevo año lleno de nada. Las hierbas amarillentas, moribundas, se mueven al ritmo que les marca un viento denso y perezoso. El día y la noche se han fundido tanto que no si hay luz o no.
Con mis sueños convertidos en ideas, no se hacia donde andar. Me encamino al sur, ¿o es en el norte donde muere la soledad?
Quizás sea mejor esperar… esperar a otra de esas sombras que pasan por mi lado sin decir nada, sólo hablando y hablando. Esperar a otra de esas sombras perfumadas que pasan asustadas por este valle, viendo donde están pero sin querer mirar. Sólo para ver a donde van y simplemente empezar a buscar por otro lado
Mientras tanto, sin saber ni como, ni cuando… palabras atraviesan el aire viniendo a parar a mí regazo. Juguetean con mis ojos, se entrelazan en mis manos, haciéndome el tiempo más cálido y sintiéndome acompañado.
¡Vaya!, ahora todo es aún más raro, ni este valle me resulta tan solitario, ni me siento tan desorientado.
Son sólo palabras, le digo a mi oído cansado, pero por ahora me bastan para buscar la salida de este mi valle sagrado.
lunes 23 de julio de 2007
¿De dónde vienes susurro?

¿De dónde vienes susurro? ¿Dónde está la boca de la que sales? ¿Por qué te fundes con mi aire?
Serenas palabras que se acercan y me atrapan, abriendo la jaula de mi corazón y dejando escapar mi alma.
Dime verbo infinito, ¿quien despliega tus alas?, ¿quién te dio la llave de mi jaula? Déjame acompañarte a tu principio. Coge mi mano y muestrame el camino.
No, no y no… no te preocupes por mis sentimientos, ellos son libre como el viento. Como ese pajarillo q picotea, como las aguas tras la lluvias torrenciales veraniegas. No creas q tengo miedo a equivocarme, hace largo tiempo que empale mi corazón en la lanza, que me dio la vida, para usarlo de estandarte.
Eso es… guíame… indícame el camino. No importa cuanto tarde en llegar, no importa que ¡quizás sea tarde ya!, y que nada se pueda hacer salvo llorar mirando el mar mientras vuelvo sólo y cabizbajo. No importa. Sólo quiero ir de donde sales, susurro sinuoso, seguir el canto de la sirena… aunque sea hasta el fin del mundo.
Soñar en un sueño es lo más parecido a la realidad.
¿Es allí verbo mío?, ¿aquellos son los labios de los que naces?
No lo sé… no se si iré hasta ellos… no se si ellos cambiaran, si me aceptarán, si todo será como imaginé desear cuando salimos de mi jaula. Pero gracias susurro de mi corazón, gracias por el viaje, gracias por dejarme soñar, por abrir mi jaula y dejarme escapar.
viernes 6 de julio de 2007
Espero no merecerlo
Soy una mueca a escondidas, como un susurro dedicado al viento, una gota que resbala sinuosa por tu cuello.
No quiero escuchar un cuento antes de dormir. Quiero soñar un cuento despierto.
Ayer estuve en la Luna, me deje caer y flote hasta la punta de la flecha del Arquero. Desde allí, vi alejarse al escorpión del verano, huidizo y rastrero. Mientras compadecía al glorioso Cazador, por siempre encadenado a su machete y perro.
No me lamento ni quejo, no estoy aquí para eso. Pero por una vez me gustaría ver lo que soy y no lo que no quiero. Me miro y me reconozco. Me miro y no me veo. Son estas sombras bajo mis ojos que me hacen sentir miedo.
Amputado a traición por mi mismo y no me entiendo. Quiero seguir sólo, no me arrepiento. Pero esta maldita melancolía, criada con mimo desde mi deseo, me arrastra y me obliga a mirar cara a cara al viento.
Se que sólo no me librare de esta cadena, que eslabón a eslabón la vida va construyendo. La llave está en tu corazón, hundido en tu pecho.
Tiempo al tiempo, me repito y me convenzo. No es odio ni amor lo que siento, sólo desilusión que me recome por dentro. Pues me privaste de vivir mi sueño, sin una gota de mentira ni resentimiento.
Que tonto he sido, al creer el movimiento de tus labios como ciertos,
Ahora son palabras huecas, las que revolotean junto con la desilusión y mentiras por mi sueño. ¿Qué te hice para que me robaras lo que con más cariño guardaba en mi seno?
No quiero escuchar un cuento antes de dormir. Quiero soñar un cuento despierto.
Ayer estuve en la Luna, me deje caer y flote hasta la punta de la flecha del Arquero. Desde allí, vi alejarse al escorpión del verano, huidizo y rastrero. Mientras compadecía al glorioso Cazador, por siempre encadenado a su machete y perro.
No me lamento ni quejo, no estoy aquí para eso. Pero por una vez me gustaría ver lo que soy y no lo que no quiero. Me miro y me reconozco. Me miro y no me veo. Son estas sombras bajo mis ojos que me hacen sentir miedo.
Amputado a traición por mi mismo y no me entiendo. Quiero seguir sólo, no me arrepiento. Pero esta maldita melancolía, criada con mimo desde mi deseo, me arrastra y me obliga a mirar cara a cara al viento.
Se que sólo no me librare de esta cadena, que eslabón a eslabón la vida va construyendo. La llave está en tu corazón, hundido en tu pecho.
Tiempo al tiempo, me repito y me convenzo. No es odio ni amor lo que siento, sólo desilusión que me recome por dentro. Pues me privaste de vivir mi sueño, sin una gota de mentira ni resentimiento.
Que tonto he sido, al creer el movimiento de tus labios como ciertos,
Ahora son palabras huecas, las que revolotean junto con la desilusión y mentiras por mi sueño. ¿Qué te hice para que me robaras lo que con más cariño guardaba en mi seno?
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