domingo, 6 de enero de 2008

Cinco luceros situados bajo ley divina

Cinco luceros situados bajo ley divina, velan los restos de mi alma corrompida. Nada se ve igual al mirar por el azul ojo del lago. Con cada paso comprendo más al invierno y entiendo al verano. Las sombras que un día se autoproclamaron guías de mis esperanzas perdidas, se desvanecen silenciosas con la caricia de la mañana. Todo lo que fue sigue siendo, sin ser lo que era ni lo que será. No es siempre justa, la última bocanada del naufrago; asumirlo, sentirlo y continuar.

Sólo respondo por mi, ni por Dios, ni Ala; por el color de temporada, el corte de pelo “supra-top hacia atrás”; por el coche que mas liga, ni por la moto que más farda”a puntito de gas”.

He visto La Verdad. Un vacío encerrado entre paredes tan delgadas que no están. Siento la fiebre del creyente, comparto el fervor del fanático; para mí ninguna tumba es muy estrecha, si es que hay que morir por algo. Sólo una diferencia, que en primera fila camina, con firmeza y resuelta, portando el estandarte…nuestra Humildad tornada coraje.

Oigo el lamento del Anciano Tiempo. Atado, amordazado, vejado y humillado al tiempo. Sin apenas un momento para pararse y pensar en otros tiempos. Ahora las lágrimas de sosiego, resbalan despacio por las grietas de su cara, viendo como Apolo lo reclama como su siervo. Volviendo sumiso el Año al Sol, las Estaciones a las Estrellas y los Días a lo sucedido entre el canto del gallo y el soplo a una vela.

Cinco luceros situados bajo ley divina, velan los restos de mi alma corrompida

1 comentario:

Anónimo dijo...

faso usages multi stalls plannd solubility trainingthe authenticity magic seasonally aspects
semelokertes marchimundui