martes, 29 de enero de 2008

Hechizo Embustero

Un ritmo cadente 4 x 4 comienza a calentar mi corazón helado. La sangre se lanza de nuevo al vacío de mis venas abandonadas, arrollando en su caída suicida a las telarañas nacidas de sentimientos sin sentido que se mezclaban con el gozo.

Volver a sentir la ilusión del roce de la sangre en las resecas paredes de mis venas. El incesante latir de mi corazón, acelerándose a cada compás después de haberlo sentido casi quieto.

Mi cabeza centrada en ir más allá, mis ojos fijos en lo que aquí delante está y mis oídos siempre pendientes de lo que voy dejando atrás.

Sueños arto conocidos vienen, me dan suaves tirones del guardapolvo negro y me invitan a ir con ellos a jugar… ¿cómo puedo decir que no ha esos ojillos brillantes llenos de inocencia y bondad?

Mis músculos, fríos y pétreos, comienzan a desquebrajarse. Fluyendo entre sus heridas un dorado maná, que va fundiendo la roca viva que conforma mi cuerpo liberándolo del yugo eterno. Dándome la oportunidad de sentarme, levantarme, tumbarme o empezar a caminar.

¿Qué eres hechizo embustero, encerrado en esos ojos negros que me miran un instante al pasar? Dándome la vida en un suspiro y me la quitas si te vas.

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