Huérfana queda mi alma,
cuando las palabras de otro
la cobijan y engalanan.
Huérfana esta mi espada,
cuando la guerra es la vida
que día a día se declara.
Huérfana es la noche
sin esa boca que entre susurros,
me dice que me ama.
Huérfana se muestra tu sonrisa
como la fugaz y suave brisa,
de ilusión y pasión privada.
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