Por primera vez en mucho tiempo; tanto que ni recuerdo haya existido la última, no hay nubes que ensombrezcan el camino, ni mentiras a mi mismo que emborronen mi destino. Los días son claros y cálidos cuando estas hasta donde abarcan mis brazos, y largos cuando es el ocaso del sol quien marca la puerta que da a tu habitación.
Ni brujas, hadas, ninfas ni nada salido de una flor de azahar. Sólo tu, morena de ojos verdes, que parece empujar mi vida a la libertad. Una mujer, como no, un sueño como un beso por la mañana al despertar, un espíritu libre e inmenso como el mar, una luz errante en el firmamento que viene a mis brazos a descansar.
Nada parece imposible.
Nada.
La misma nada que hasta hace días me desorientaba y ni me dejaba respirar. La misma y tan distinta como el antes y después entre aquellos dos coches; vigilantes durmientes de acero, testigos del nacimiento de lo eterno, testigos de un amor sin miedos, el uno volcado en el otro; como las olas acarician la costa, guiadas por las mareas producidas por el baile celestial.
Y si viene el mismo Dios a reclamar su ángel caído... aquí me encontrará, en mitad del camino, para no dejarle pasar.
jueves, 29 de octubre de 2009
lunes, 26 de octubre de 2009
Cuando me miras y ves... que te estoy mirando
La noche pasa y no me muevo.
Desterrarte seria matar la esperanza.
Atraparte sería vil y negro.
Sólo quiero que me ames a tu forma,
como yo te quiero.
Te conozco y nunca te he visto,
te siento aqui muy dentro.
Por ver tus ojos me desvivo,
por tenerte junto a mi muero.
Nada tengo que decir,
porque las palabras se las lleva el viento.
"Tu y yo" no es una frase,
mas un sentimiento, grabado a fuego.
Mi corazón ya esta curado,
de espanto y malos sentimientos.
Preparado para amores cotidianos,
quizás no para este... nacido eterno.
Cuando un parpadeo estando frente a ti,
es una condena al infierno.
Cuando horas sin ti son eras enteras
que apalean mi corazón maltrecho.
Cuando días sin verte se convierten
en negros remordimientos.
Cuando al cerrar los ojos veo tu sonrisa,
esta claro... soy esclavo de tus besos.
Volver a sentirme afortunado
al coger a alguien de la mano.
Correr juntos hasta el borde del acantilado
y ¡saltar!... a lo más alto.
Sin más alas que el sabor de tus labios,
tu cara risueña cuando me miras y ves...
que te estoy mirando.
domingo, 11 de octubre de 2009
Huérfana
Huérfana queda mi alma,
cuando las palabras de otro
la cobijan y engalanan.
Huérfana esta mi espada,
cuando la guerra es la vida
que día a día se declara.
Huérfana es la noche
sin esa boca que entre susurros,
me dice que me ama.
Huérfana se muestra tu sonrisa
como la fugaz y suave brisa,
de ilusión y pasión privada.
¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!
Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.
Oigo flotando en olas de armonías
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
¿Dime?... ¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!
G.A. Bécquer.
en derredor palpitan y se inflaman,
el cielo se deshace en rayos de oro,
la tierra se estremece alborozada.
Oigo flotando en olas de armonías
rumor de besos y batir de alas;
mis párpados se cierran... ¿Qué sucede?
¿Dime?... ¡Silencio! ¡Es el amor que pasa!
G.A. Bécquer.
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